Ficha

Sinopsis

Gélido invierno en Rusia. Sopla un viento helado. Un funcionario busca desesperadamente su capote para combatir las bajas temperaturas. Akaki Akákievich, un personaje que no es nadie y que podría ser cualquier persona que deambulara por la calle, intenta resguardarse del frío. Cuando consigue su ansiado abrigo sigue sintiendo frío: el invierno que lleva dentro es mucho más gélido que el mundo que le rodea.

«Todos venimos de El capote de Gógol.» Fiódor Dostoievski


Reseña

“Todos venimos de El capote de Gogol”. Esta frase que aparece en la contraportada del libro, atribuida a F. Dostoievsky en algunas fuentes y en otras al hombre de letras francés Eugène-Melchior, deja a las claras la influencia de Nikolai Gogol en los escritores rusos posteriores, inspirando al mismo Dostoievsky para su obra “Pobres gentes” dando inicio a una corriente de realismo en la literatura rusa, que retrata y critica la sociedad de su tiempo.

Herman Melville y Franz Kafka fueron igualmente influenciados por Gogol y El Capote, el primero para el genial Bartleby y su “Preferiria no hacerlo” y el segundo para Gregor Samsa de La metamorfosis.

El protagonista de El Capote, Akaki Akákievich es un funcionario de baja escala dentro de la administración pública en San Petesburgo, realiza labores de copista, se encuentra feliz en este ámbito siendo incapaz de encargarse de tareas más importantes. Es uno de esos personajes anodinos, responsable, trabajador, ahorrador, metódico y a su vez, víctima por todo ello de las burlas de sus compañeros.

La figura de Akaki está más presente en nuestros tiempos de lo que imaginamos, representa a un trabajador que realiza una tarea tediosa, mal remunerada y poco enriquecedora, a la cual nos aferramos porque dota a nuestra vida de una seguridad, un camino a recorrer fácil y tranquilo del cual no desviarnos por no correr riesgos. Llegado el momento nos identificamos de forma positiva con dicha tarea ya que es mucho más sencillo amar una seguridad anodina que un salto al vacío con destino incierto a pesar de que pueda traer consigo éxitos y mejoras.

En un momento de la historia, el capote con el que Akaki se resguarda del frio se encuentra ya destrozado por el uso, por lo que tendrá que adquirir uno nuevo a un precio desorbitado, sin embargo, debido al carácter metódico y ahorrador de nuestro protagonista, este ya tiene prácticamente la mitad del valor del capote de manera que pronto consigue la nueva prenda.

La perspectiva de un nuevo capote ya había creado en Akaki esperanzas de mejoras en su vida diaria y estas se ven confirmadas cuando debido a la elegancia adquirida con la nueva prenda es invitado a una fiesta por primera vez con sus compañeros.

No desvelaré más de lo que ocurre durante y tras esa fiesta que es donde comenzamos a ver El Capote más pesimista, con un individuo en lucha contra una sociedad que no le presta la más mínima ayuda. El lector empatizará con un Akaki rechazado por todos en su momento de debilidad, al igual que Gregor Samsa de La metamorfosis y desearemos que se haga justicia con ellos.

Esta justicia llega en el final del relato, en el que Gogol cambia completamente el estilo realista por uno mucho más fantástico, es este cambio quizá un arma de doble filo, a algunos les puede chocar y resultar inverosímil. En lo personal me ha resultado muy sorprendente hasta humorístico y cambia completamente la concepción del relato llevándolo a la tragicomedia.

El Capote de Gógol es un relato de lectura obligatoria, una de esas lecturas cortas de páginas pero esencial en cuanto a mensaje. Digna de mención es la edición realizada por Nórdicalibros con las ilustraciones de Noemí Villamuza que pone rostro a Akaki y a su capote de forma magistral.


Lo mejor

  • El cambio de estilo en el final que dependiendo del gusto del lector también puede ser lo peor.

Lo peor

  • Nada reseñable


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